
Decidir o matar
Ella se prendió un cigarrillo.
Era un Malboro mentolado, un sabor que le gustaba por la “frescura” que tiene la menta. Se apoyó en el balcón de su casa y miro a la calle mientras exhalaba una bocanada de humo. Volvio a aspirar. Volvio a exhalar. El humo jugaba con el gris de la ciudad, el sol de la tarde lo iluminaba de una manera traslúcida.
Ella estaba muy perdida en un pensamiento, tenía la mirada fija en la esquina del barrio, una pequeña plaza donde circulaba poca gente. Su cabeza pensaba en miles de cosas, su imaginación volaba. Veía muchos escenarios en su cabeza. Planificaba muchas situaciones.
Buscaba una respuesta. Deseaba una respuesta.
Se acordó de una frase.
No existen respuestas absolutamente correctas, pero existen respuestas absolutamente equivocadas. No es posible hacer que todos sean felices, pero es posible hacer que todos sean infelices.
Que frase más desagradable.
Que frase más cierta.
¿Hace cuánto conocía esa frase? Varios años ya. ¿Cuantas veces encontró que esa frase era cierta? Cuatros veces.
Cuatro veces en su vida hasta ese momento tuvo que decidir que hacía. Cuatro veces en su vida tuvo que actuar. ¿Cómo podría sobrevivir esta situación?
Alguien iba a salir lastimado. Probablemente ella. Definitivamente ella. Preferia ser ella.
Prefería cargar el sufrimiento de los demás sobre el suyo propio, se entregaba mucho al resto.
Pero tambien era indecisa. Y se dice que no tomar una decisión, también es una decisión.
El cigarrillo se termino. Prendió otro.
¿Que iba a hacer? ¿Cómo iba a actuar? ¿Iba a actuar?
El sol se estaba poniendo por el horizonte.
Sus ojos verdes veían las últimas luces del día.
La noche tomaba las sombras de su cuarto. Una oscuridad macabra formaba figuras detrás de los muebles que bailaban con las luces de los autos.
Solo cuatro veces se había encontrado frente a esta situación. Increible.
Podia ir con el. Podia dejarlo todo detrás. Pero eso significaba dejar absolutamente todo detrás.
Aunque mucho no le quedaba. Ya había perdido a su padre. Nunca tuvo a su madre. Solo le quedaba aquellos que la miraban desde lejos. Había perdido absolutamente todo un jueves.
Pero él había llegado a rescatarla. Él había llegado a condenarla. Él había llegado a llevarla a su fin.
Él estaba absolutamente loco, no había una sola pizca de razonamiento en su forma de hacer. Actuaba por instinto, por lo que su corazón le indicaba, por lo que quería. El no era el camino correcto para seguir. Ella lo sabia. Ella sabía que esa sería la equivocación más grande que iba a cometer. Ella sabía que si lo seguia a el nada iba a terminar bien. Absolutamente nada. Ella sabía que seguirlo era un error.
Sin embargo estaba completamente seducida por el hecho de seguirlo, había algo en su forma de ser que era pura, honesta. Como si no ocultara nada. El no tenia nada que ocultar, pero porque él ya no tenía nada que perder, o, al contrario, porque si él perdía, iba a perder todo, entonces prefería mostrar todo su ser antes de perderse en las sombras, aunque él fuese una sombra negra y oscura. Una muy mala influencia.
Ella ya había dado el primer paso hacia él, ella ya había cometido un gravísimo error que había vinculado sus caminos, casi condenandola, pero todavía estaba a tiempo de tomar otra ruta. Una ruta en la que no estuviera el. Todavía podía limpiarse la sangre de las manos. Todavia podia culparlo a él del crimen. Total ella siempre fue una pobre víctima. Aunque ella sabía que no era así.
Ella sabia que era responsable. Pero nadie más que ellos dos sabían eso. Y ella lo podía ocultar muy bien. Todos le creerian.
Todos menos ella misma. Si uno sabe que miente, no se puede mentir a uno mismo.
Su mentira fallaria por ella misma, porque sabe que, aunque se limpie las manos, va a seguir viéndolas llenas de sangre.
Pero tenia que decidir. ¿Que iba a hacer? Iba a seguirlo a el. Al asesino que, en su locura, revivió algo en su vida que ella pensaba que estaba muerto. O se iba a quedar rodeada por los cadáveres de su familia.
¿El camino del caos, o de la seguridad? ¿Que todo termine mal, o que nada termine?
Esta es una decisión que solamente ella podía tomar.
Pero no importaba cual era la que tome, cualquier decisión que haga iba a ser la incorrecta. Por que no existe tal cosa como una decisión correcta. Ya es tarde para esas decisiones. Solo hay malas decisiones, pero a veces, con esfuerzo, uno las puede volver buenos resultados.
Excepto seguir a un asesino. ¿Que puede resultar bien de ese camino?
Extracto de una novela en producción.